Impertinente y trivial


A veces encontramos artículos en alguna revista científica que apenas necesitan comentario adicional, ya que lo importante es que se difunda y se lea con atención. Y algo así nos ha pasado con un artículo corto pero intenso de Andreu Segura y Vicente Giner titulado «El consumo sanitario inapropiado y la trivialización de la medicina» que publica la revista Atención Primaria.

Uno de los temas que trata el artículo es el de la trivialización o uso superfluo de la medicina. Un buen ejemplo es el de las consultas al pediatra por temas triviales, como ha contado Jesús Martínez en El Huffington Post en algunas ocasiones. Si a este aspecto le añadimos el dato de las citas solicitadas sin que el paciente acuda a la consulta (un 15 o 20%), nos daremos cuenta de que la demanda libre (sin límite) tiene algún efecto negativo. Precisamente al tema de los pacientes que no acuden a consulta le dedicamos una entrada del blog titulada «¿El olvidadizo debe pagar?» acerca de un pago (no copago) para los pacientes que no usen su cita.

Otro concepto muy interesante es el de la demanda impertinente, relacionada con problemas «no patológicos ni tienen solución médica«. Una demanda «en parte inducida por las promesas que incitan a buscar en la medicina el sucedáneo de mejores soluciones en el ámbito social (familiar, doméstico, escolar, laboral, etc.)«. El propio Andreu Segura publicó en 2011 en la revista Comunidad un artículo de opinión sobre la demanda impertinente con algunas reflexiones y ejemplos muy interesantes. Esta demanda tiene mucho que ver con la llamada medicalización de la vida, de la que se habla mucho en estos últimos años.

Hoy no hay resumen, sólo intentamos aportar elementos de debate para este tema, quizás muy habitual en el mundo puramente asistencial pero que los gestores y políticos olvidan muy a menudo. Quizás la distinción entre salud y sanidad siga siendo clave para la definición de las estrategias políticas en la materia, además muchos medios de comunicación deben recordar que el sistema sanitario no es la pieza fundamental del puzzle de la salud. Paso a paso, ¿no?


Salud con cosas